La pasión de Carlos López García

O compositor García-Picos dá nome ao Conservatorio municipal

O compositor García-Picos dá nome ao Conservatorio municipal

Prólogo escrito por Xosé Neira Vilas á biografía de Carlos López García-Picos feita por Graciela Pereira 
Cortesía de Manuel Suárez Suárez

Hace algún tiempo ya, solíamos caminar con Carlos López García por las calles de Betanzos. Hablábamos de las aventuras y desventuras que debe correr todo aquel que migra por necesidad. Hablábamos de lugares y muchos amigos en común y de su orgullo último: aquel Festival de Música del Siglo XX celebrado con júbilo en Bilbao y coronado con la ejecución de composiciones suyas. Recuerdo con emoción que dedicó su ¨Concierto de la Amistad¨ para mí y mi compañera Anisia. Pienso en él y pienso en un hombre que siempre trabajó con Galicia en su mente y corazón, así la tuviese lejos o cerca. Nos conocimos hace tiempo: en 1953 en el Centro Betanzos de la Ciudad de Buenos Aires. Pero también, cuando en la capital de Argentina era circunstancialmente cobrador del Centro Gallego en la zona de Villa Urquiza. Se daba una vuelta cada mes y con la buena excusa de cobrar mi cuota de socio, charlábamos un buen rato en las oficinas de la casa importadora de maderas donde yo trabajaba. Así pude percibir que Carlos más que director de un coro de aficionados era, en esencia, un apasionado, un compositor de vanguardia. Esto, luego, lo corroboró la vida misma.

Tras más de cuarenta años Carlos decide volver a Galicia definitivamente. Detrás deja a Buenos Aires, que no solo le significa un recuerdo siempre entrañable, sino también distinciones, premios y el haber representado a la Argentina en certámenes internacionales. De eso, me dice él mientras caminamos, jamás se olvidará.
En realidad nuestras caminatas jamás han cesado en mi recuerdo de Carlos López García. Mi memoria me lleva a un enero caluroso de 1950 cuando dirigió a varios coros gallegos que conmovidos, cantaron nuestro Himno en el entierro porteño de ese grande que fue Castelao. Mi emoción también me lleva a las rúas betanceiras cuando Carlos me confió que trabajó siempre pensando en Galicia y a ella le siguió dedicando toda su energía creadora.

Graciela Pereira es porteña, nació en la maternidad del Centro Gallego de esa ciudad de Buenos Aires tan recordada; también es compositora, música y cantante, ha estudiado en el Teatro Colón y dirige un coro de niños. Conoció a Carlos López García como director del Coro del Centro Gallego desde sus inicios. Con la afinidad de las coincidencias y con capacidad docente hurgó en archivos, bibliotecas y hemerotecas, reunió imágenes y testimonios y nos muestra el recorrido de un artista por los diferentes escenarios históricos y sociales de la Argentina, que nuestro amigo tuvo que transitar. En ese camino la autora nos acerca, a los más queridos amigos y entrañables personajes de aquella Galicia que por ser ideal será siempre inolvidable.

Xosé Neira Vilas – A Coruña – 2013

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