EN LA ESQUINA MONTEVIDEANA. La marcha atrás también es un cambio

Manuel Suárez

Manuel Suárez

Manuel Suárez Suárez

La barra del “Rover” está despidiendo el 2015 como es habitual en ellos, es decir, con cerveza fresquita y pizza a caballo. Al pasar por la esquina de Propios y San Martín los vemos más apagados que en otras oportunidades. El motivo tiene relación con la decepción sufrida por el triunfo del PRO (Partido Ridículo Oxidado) en la hermana República Argentina.

FLACO: Quiero brindar para despedir el año con una petición formal de que los globos amarillos se pinchen y no puedan cruzar el Río de la Plata. Aunque confío en la sensatez de la mayoría de los uruguayos hay que tener cuidado con ciertas epidemias que se extienden muy rápido y te agarran desprevenido.

POCHO: Me sumo al brindis. No quiero que nuestro progresista país caiga bajo el pie del terrorismo neoliberal que exterminará, rápidamente, todas las conquistas de los buenos gobiernos de Vázquez y Mujica.

TANO: Es muy oportuno el brindis para que nuestros compañeros frenteamplistas sigan en la huella del esfuerzo colectivo. Creo que acá estamos protegidos al ser amplia mayoría los que seguimos la dieta del asado dominguero.

DON JOSÉ: Muy bien pensado el brindis y la invocación aventadora del germen patógeno que anida en el globo amarillo. Espero que cuanto antes vuelvan nuestros hermanos argentinos a la senda del compromiso solidario con los que menos tienen. Estoy convencido de que el actual nublado de cerebro es pasajero y que al recapacitar; se sentirán avergonzados por actuar en contra de los más desfavorecidos.

FLACO: Hablando de lo que pasó en Argentina, creo que nosotros –en general– somos menos ambiciosos y por eso nos salvamos de caer en las manos de los globeros macristas. Me parece que no son conscientes de lo peligroso que es el enganche en la mala onda que trasmite el negativo “Clarín”.

POCHO: Sos bastante blandito con la crítica a los votantes del PRO. Los considero unos chetos tilingos que nunca están satisfechos y me quedo corto. Su aspiración es estar arriba pero sin sudar la camiseta. Me revienta que un grupito de desagradecidos haya podido arrastrar a millones de ciudadanos para votar en contra de sus propios intereses.

TANO: Bueno, habrá que darle más vueltas a la manija para saber si el gobierno de Cristina se descuidó al no valorar correctamente el espacio ocupado por el medio pelo que fue el que inclinó la balanza para volver locos de alegría a la desocupación y a los bajos salarios.

DON JOSÉ: Lo más lamentable es que sea una sociedad educada la que caiga en el irracional juego del grupo neoliberal que les hará perder ingresos. Acá tengo un artículo de Walter C. Medina publicado en el digital español Nueva Tribuna titulado “El fin de la ‘dictadura’ kirchnerista”. El autor pone la lupa sobre el manual de desestabilización de gobiernos democráticos que escribió el politólogo yanqui Gene Sharp. En Argentina se cumplieron exactamente los pasos que Sharp recomienda para un “golpe suave” en contra de los países que no se quieren someter a los amos del FMI. Lo más curioso es que los votantes macristas creen ser originales. Realmente siguen un guión que Sharp le entregó gratis a los directores ejecutivos de “Clarín” y “La Nación”.

FLACO: Si lo entiendo bien, se trata de llenar el bocho de la clase media con puteadas para infundirles la idea de que los de abajo viven sin laburar. ¡No puede ser! ¡Yo no mantengo vagos! Además desde la prensa lavadora de cerebros se miente con falsedades sobre lo que se roba Cristina pero se ocultan las grandes obras públicas que se inauguran. La pregunta es si algo tan simple es suficiente para ganar unas elecciones.

POCHO: Más o menos es así. El resultado está a la vista aunque nos sorprenda que los argentinos voten en contra suya. Es evidente que ellos están votando para cagar a la negrada peronista al considerarlos sus enemigos. Se están defendiendo. Hasta ahora las dos formas más conocidas de votar era con la cabeza o con la panza. Nuestros vecinos son muy innovadores. Son los primeros en utilizar el avanzado método electoral de ir a votar con un globo amarillo en el orto.
TANO: Creo que el mensaje macrista fue efizaz porque se repitió una adecuada dosis ininterrumpida de narcótico durante más de 10 años. Si año tras años te repiten que estamos mal, al final te convencés de que te duele la cabeza aunque no hayas necesitado de una aspirina durante los gobiernos de Néstor y Cristina. Los chetos se sintieron ofendidos al empoderar a los que ellos consideran seres inferiores. Los de arriba están lejos pero es insoportable ver que se te acercan los gronchos de Perón.

DON JOSÉ: Hoy me vine documentado, traje también un editorial de Hernán Alcántara (Radio Cooperativa) que aporta luz al debate. Leo un cachito: “Los medios no ganan ni hacen perder elecciones, eso está más que claro, pero conllevan a generar un clima hostil en mucha gente no ideologizada ni politizada que, finalmente, termina inclinando la balanza hacia un determinado sector o candidato. Más allá de posibles errores internos del ‘Frente para la Victoria’, convengamos también que mucha gente, guiada por un odio casi inexplicable hacia la primera mandataria y este proyecto nacional y popular, produjo que se “vote en contra de” y no a favor de tener determinadas convicciones”.

FLACO: Me cuesta creer que nuestros vecinos sean mala gente. Me rompe los esquemas que busquen desesperadamente la reducción de su poder adquisitivo. Supongo esperan arreglar todo comprando dólares al verdugo oficial que controla el Banco Macricida. No me cierra. No pueden ser tan giles.

POCHO: No son mala gente. El argentino, es un pueblo generoso que fue manipulado mediante intensa campaña. Les dicen que Cristina mantiene vagos pero les ocultan la acción de gobierno dirigida a la construcción de vivienda propia con subvención estatal de acuerdo a los ingresos del ciudadano o núcleo familiar. Hubo muchos ciudadanos que se tragaron la pildorita de que el cambio viene solito mandando a Cristina a la “B”. A nadie le importa saber lo que hará el nuevo mandatario. ¡Así es bárbaro, che! Los votantes se conforman con la alegría de no ver a Cristina en la televisión.

TANO: Yo sigo pensando que se nos escapa algo. No puede ser tan simple el convencer a la gente para votar a un procesado que siempre fue un empresario berreta. Es público y notorio que sus fallos de gestión fueron arreglados con hermosas coimas para evitar la liquidación de la herencia familiar. No le veo ninguna virtud. Quizás llegó, precisamente, por su absoluta falta de ética. Para el caso, me viene al pelo la conocida frase de Gandhi: Si hay un idiota en el poder, es porque quienes lo eligieron están bien representados.

DON JOSÉ: En mi opinión, botijas, le estamos dando demasiada importancia a Macri. Su papel no es protagónico, es un actor secundario que cumple muy bien haciendo de peón del trío mafioso formado por las corporaciones mediáticas, el grupo de poder económico concentrado –léase, por ejemplo, Sociedad Rural– y el sector injudicial del Poder Judicial. El trío es el autor intelectual de la “nueva” Argentina, un país que produce artículos caducados que en el pasado reciente dejaron a millones de ciudadanos en la miseria. Volvemos al corralito –perdón, New Good Corralito– y a los salarios devaluados –perdón, sueldos con armonía– pero todo va requetebien en el país de Nomeacuerdo. Logramos echar a la yegua y ahora vamos a sacarle todas las subvenciones a las abuelas y madres de Plaza de Mayo. ¡Se acabó el andar jodiendo con el curro de los familiares desaparecidos! Bueno, espero que el paso del tiempo vaya desinflando el globo macrista para dar paso a la cordura. Al final, como bien dice el historiador Fernando Abel Maurente: La marcha atrás también es un cambio. El odio es mal compañero de viaje. Espero que se vaya desvaneciendo hasta terminar tirado en las calles dentro de un arrugado globo amarillo. Nadie le prestará atención al otrora símbolo de la alegría.

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