Las cartas del abuelo Pascasio. Alalá de Morazón

Manuel Suárez

Manuel Suárez

Manuel Suárez Suárez

Muy querida nieta Cristina:

Aunque por estas fechas ando ocupado echando una mano en los preparativos para la fiesta del 31 con la que los compañeros de la Asemblea Celestial da Emigración Galega despedimos el año, hago una pausa para escribirte unas letras en las que vuelvo a lamentarme por el desgraciado desgobierno que preside don Mauricio. Acá arriba, cada día que pasa, estamos más tristes. Sentimos una tremenda impotencia al ver que el 51% de los argentinos que votaron por el “cambio” se morfaron la palabra como si fuese una rica cucharada de dulce de leche. Se olvidaron de preguntar en qué consistía. Hay que ser muy pelotudo para apoyar un cambio que te deje en pelotas. Así sucedió. Son tan inteligentes que le entregan a un empresario con un pasado repleto de actividades irregulares la autorización para dejarlos sin un mango en el bolsillo.

Ahora se viene el verano. Ayer, en Mar del Plata, casi todos los comerciantes te puteaban a pesar de tener la caja llena de pesos. Hoy algunos ya cerraron el boliche y otros vuelven al pichuleo de 15 años atrás. Es curioso. Antes vos eras culpable del bienestar pero ahora el actual gobierno no tiene responsabilidad ninguna en la rápida caída en la miseria de la amplia clase media. Es evidente que los emigrantes de Galicia somos unos viejos chochos que no entendemos que el país no camina porque está lleno de gente que como Milagro Sala le quiere facilitar viviendas dignas a los que menos ganan. Es imposible avanzar con ciudadanos ambiciosos que quieren comer todos los días. No progresamos mientras haya quien afirme que la tarifa eléctrica es un afane. El buen globoludo macrista debe agradecer que tiene el cable conectado.

Los abuelos vivimos diferentes épocas en nuestro paso terrenal por el espacio argentino que nos recibió con una sonrisa cuando bajamos del barco en el puerto de Buenos Aires. Nos rompimos el lomo. Ahorramos unos mangos para levantar la casa propia. La diferencia más notoria, a mi entender, con el actual gobierno es que ahora se te cagan de risa en la jeta. Vos comés bofe mientras ellos se maman con champagne (supongo que rechazan el excelente cava catalán) y te endeudan a razón de unos 9000 pesos por familia al día. Pero como el régimen macricida es muy completo, además de sacarte el morfe, también te quiere dejar sin educación pública de calidad. Contrataron a un jubilado para encargarse de la Biblioteca Nacional. Es el autor de una novela corta titulada “El regreso” (2005) que cuenta la historia de un emigrante argentino que vuelve al país después de 30 años “porque había prometido asistir al casamiento de su único ahijado”. Dicen que el Censor Manguero anda reprimiendo a los funcionarios que opinan en las redes sociales sobre su gestión al frente de la importante entidad dependiente del Ministerio de Educación de la Nación Argentina.

Me despido. No me quiero perder una charla de la compañera Maruxa Villanueva sobre un estilo de canción gallega denominado alalá que quizás sea la forma musical más antigua de nuestro folklore. En estas canciones la voz es el elemento básico. Le voy a pedir a Maruxa que nos cante el hermoso “Alalá de Morazón” que tiene una letra que emociona a todo aquel que lo escuche. Lo escribió el amigo Ramón que conocía muy bien aquella playa sadense. Te recomiendo lo escuches en una versión estupenda de nuestra nieta lalinense, Graciela Pereira. El tema se incluye en un CD que acompaña al libro que escribió Graciela sobre el compositor Carlos López García, editado hace poco por el Centro Betanzos de Buenos Aires. Recibí el cariño del abuelo emigrante y mis deseos de que en el 2017 tengas mucha salud para poder enfrentarte a la destrucción de la noble República Argentina.

Pascasio Fernández Gómez

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