Las cartas del abuelo Pascasio. El bondadoso presidente Macri

Manuel Suárez

Manuel Suárez

Manuel Suárez Suárez

Muy querida nieta Cristina:

Te cuento que llevo varios días leyendo las notas que salen sobre el asunto de la deuda que desde el 2003 mantiene la macrifamiglia con el estado por el vaciamiento del Choreo Argentino. Creo que necesito pedir una cita urgente con el neurólogo celestial porque estoy confundido. Siempre pensé que don Franco nos debía a todos los argentinos unos 70 mil millones de pesos. Ahora resulta que es al revés y son los 42 millones de argentinos los que le deben al padrino calabrés ese fangote de guita. Algo tengo mal dentro del bocho. No soy capaz de apreciar la bondad de don Mauricio al transformar a un gran estafador en un pobre estafado.

Como viejo emigrante me cuidé siempre de no entreverar la política con la religión pero ahora veo que fui un boludo al separar los asuntos de Dios de los asuntos del César. El presidente Macri le perdona a su pecador padre una deuda gigantesca oficiando de supremo sacerdote de la Secta Macricida. No habría nada que objetar si la deuda paterna fuese motivada por el incumplimiento de entregar su limosna dominical en las celebraciones litúrgicas. Tengo entendido que la deuda fue reclamada por todos los gobiernos posteriores al de Menem que fue quien privatizó para llenarse el bolsillo. Lo más triste es que muchos votantes comulgan con la coimera doctrina de un mandatario que está absolutamente descarriado.

Es sorprendente que un presidente al que llaman “pollo al spiedo” tenga tanta energía negativa en su interior. Lo de “pollo” es porque está quemado hasta el culo pero sigue dando vueltas. Aunque el chiste te haga reír, la verdad es que la cancha no está para bromas. Si don Mauricio utiliza el perdón como acto de fe para una deuda que se rige por el derecho mercantil o penal es porque cuenta con miles de súbditos que lo aplauden. Son los que se expresan más o menos así: Un buen hijo tiene que ayudar al padre en dificultades. El viejo lo crió y se merece que le eche una mano. La familia es lo único que tenemos. El padre sufrió mucho cuando le sacaron el Choreo y hay que consolarlo.

Mientras esto sucede, si viajamos a la galaxia de los mafiosos medios del Clarinete Necional nos podemos deleitar con la foto de una gorda soreta en Punta del Este o con notas sobre actividades de amigos de don Mauricio que siguen con su ideario indecente de exageración del miedo al otro. Están enganchados. No pueden dejar de inocular temor en las venas de la clase media más baja para que dirijan su odio a los que menos tienen. Era urgente quitarle el asado de la parrilla al vecino que apoyaba al gobierno que le permitió cambiar la heladera y pagarla en 12 cuotas sin interés. Ahora, el odiador, casi no puede prender la tele pero vive feliz porque vos no rompés más con tus discursos sobre bienestar e inclusión social.

Me despido. Tengo que acercarme a ayudar a preparar las orellas de carnaval (la masa es medio parecida a la de las tortas fritas pero se fríen en aceite de oliva) que nos morfaremos al atardecer mientras vemos las trasmisiones carnavaleras de la TVG (Televisión de Galicia) desde Allariz, Laza, Viana do Bolo, Verín, Teo y Xinzo de Limia. El fin de semana disfrutaré de la visita anual virtual a mi aldea de Mazaeda. No quiero perderme la XIX Feira do Butelo que gracias a nuestro maravilloso embutido de cerdo nos une en hermandad en el norte de Lugo. Recibí el cariño del viejo emigrante fonsagradino que nunca olvida lo bien recibido que fue por la muy generosa República Argentina.

Pascasio Fernández Gómez

 

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