Las cartas del abuelo Pascasio. Te quiero hablar del Centro Gallego de Buenos Aires

Manuel Suárez

Manuel Suárez Suárez

Muy querida nieta Cristina:

Antes de hablarte del motivo de esta carta te hago llegar mis felicitaciones porque no te arrugás a pesar de que el feroz régimen macricida te quiere borrar del escenario político. Los ataques injustificados son fruto del temor que le tienen a una mujer que llevó el país a un alto nivel de bienestar general. Se puede mentir sobre la alta inflación y sobre la desocupación pero llega un día en que los votantes pierden la confianza al no tener para parar la olla. Al darse cuenta de que fueron engañados por mercenarios mediáticos vuelven a ser personas solidarias que apoyan una democracia social.

Te quiero hablar del Centro Gallego de Buenos Aires. Te acordarás que los abuelos sufrimos cuando se desplazó a las autoridades electas por un interventor judicial. Aquello debería ser transitorio. Había que recuperar ingresos para ir amortizando deudas con la ayuda del INAES hasta la convocatoria de elecciones para nuevas autoridades de la mutualista. No fue posible durante tu mandato. Se debía mucho. Además, para reventarlo, se creó a traición una obra social con la finalidad expresa de robarle los socios al Centro Gallego. Te pedí que lo visitases en tu carácter de Presidenta de Honra y te recomendé que fueses un 27 o 28 de febrero para hacerlo coincidir con las visitas de Eva Duarte y Juan Domingo Perón en 1950. No pudo ser ya que los innumerables compromisos inherentes al cargo te dejaban escaso tiempo libre.

El actual interventor es ahijado político del Grosso Malandra que tiene en Puerto Madero una empresa denominada “Agencia Sentidos”. El Centro Gallego se nos cae a pedazos: a) no hay cirugía de tórax; b) no hay gastroenterólogo; c) no hay reactivos en el laboratorio social; d) no hay médico interno de guardia; e) el servicio de geriatría atiende dos veces por semana. Hay más problemas pero es suficiente para que veas el grave empeoramiento desde que dejaste la presidencia. Doña Cristina era mala pero funcionaban todos los servicios médicos. Don Mauricio es un santo pero la asistencia médica es un desastre total. ¿Error de gestión?

A los abuelos no nos chamuyan más. Somos viejos y conocemos bien el terreno a orillas del Plata. Nos parece evidente que la bocha va para fuera de la cancha si el encargado de reactivar el Centro Gallego es un protegido del Grosso Malandra. Nos explicamos. El protector del interventor comenzó siendo seminarista para luego laburar en la empresa de la Macri Famiglia que recolectaba la basura de Buenos Aires. Menem lo nombró intendente de la capital. Ahí empezó a lucrarse con las coimas de sus ex jefes al firmar un convenio de recogida de residuos urbanos que fue un afane total. Después sacó lindas mordidas en el proyecto edilicio de Puerto Madero. Actualmente es asesor, en la sombra, del presidente Macri. ¿Qué se le perdió en el Centro Gallego?

Hay un grupo de socios que se está moviendo para denunciar el descalabro. Son buena gente pero llegan tarde. Los cegó su antiperonismo que los llevó a autorizar en las urnas el latrocinio en el Centro Gallego. No fueron capaces de entender que la continuidad de la entidad dependía del triunfo de Daniel de Villa Crespo siendo el macrismo un enemigo declarado de la sanidad mutualista o pública. No es una casualidad que el ahijado de Grosso sea el interventor. El trabajo sucio lo tiene que hacer una persona de confianza. Debe eliminar los obstáculos para entregar las instalaciones hospitalarias –-con capacidad de internación para más de 300 pacientes— a una empresa médica privada.

El activo grupo de socios pidió audiencia a la ministra Stanley (Desarrollo) el 15 de enero, están a la espera. Es curioso que no visiten al ministro Lemus (Salud) que supongo tiene algo que decir en el asunto. El rescate se complica mucho. Si vuelve a manos de los socios propietarios, lo hace deteriorado en cabeza, brazos y piernas. Los socios están agotados. Contigo en el gobierno se podía haber conseguido un convenio sanitario especial que llevase a la estabilidad financiera o también reflexionar sobre la nacionalización del hospital. Con las fieras macricidas no es posible el diálogo. Su intención es hacer caja con el esfuerzo honrado de los emigrantes que levantaron un hogar solidario en la esquina de Belgrano y Pasco.

Me despido. Me voy corriendo para ver la obra teatral “A cabeza do dragón” de Valle Inclán. Por gentileza de Quico Cadaval vamos a disfrutar de una representación histórica en idioma gallego desde el Teatro Principal de Santiago de Compostela. El genial don Ramón introduce en esta antigua fábula elementos actuales como la crítica social o la corrupción política. Recibe el cariño del abuelo emigrante que nunca se arrepintió de viajar desde los hermosos montes fonsagradinos hasta la muy generosa tierra argentina.

Pascasio Fernández Gómez

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