Las cartas del abuelo Pascasio. El hospital de los emigrantes gallegos en Buenos Aires

Manuel Suárez

Manuel Suárez Suárez

Muy querida nieta Cristina:

Tengo que volver a insistir sobre los tristes acontecimientos en nuestro querido hospital del Centro Gallego de Buenos Aires. Te hablo del “hospital” porque es donde pueden hacer negocio los macristas afanancios que gobiernan mi amada segunda patria. Es cierto que están ahí porque los votaron pero no me cabe en la cabeza que haya tantos racistas dentro de la clase mierda argentina. Me explico. Te puede no gustar el dulce de leche o las manzanas de los hermosos valles de Río Negro o el rico olorcito del asado de tira en la parrilla pero lo que no podés hacer es sacarle la comida de la boca a otros. Estoy muy decepcionado al ver noticias que me duelen a pesar de que llevo bastante tiempo en estado espiritual. No reconozco al grupo de ciudadanos que desprecian a sus vecinos al verlos comiendo un choripán por la vereda.

Acá arriba le estuvimos dando vueltas al ataque macrista en el Centro Gallego. Nos consideramos afectados directos por la mala cabeza de muchos de nuestros descendientes. Votaron al verdugo. Votaron para perder su asistencia médica mutualista. Votaron a un “presidente vago y ladrón” que llenó el Centro Gallego de ñoquis y de matones maleducados. ¿Qué fue lo que pasó? Se creyeron unos vivos bárbaros y le erraron feo al repetir babosadas en contra de ciudadanos que habían elevado su nivel de vida. Es una vieja táctica de captación de votos la de distraer la atención de lo importante. Nuestros descendientes no se protegieron del veneno inoculado por los delincuentes del grupo mediático “Clarín Nacional”. Se contagiaron y le entregaron, gratis, el sudor de los abuelos a un clan porteño-calabrés que vive de la estafa desde los tiempos de Antonio Macrì (se escribe así el apellido que es bastante común en la Regione Calabria).

Las consecuencias de votar contra otros, están bien a la vista en el Centro Gallego. Los propios gallegos optaron por quedar sin mutualista al elegir a don Mauricio que sigue al pie de la letra el “Manual del Neoliberal Trucho”. Se la lleva toda el 1% de la población y a vos, alegregilboludo, te deja las deudas. Te cuento, Cristina, que el interventor Moyano fue a buscar a un experto en vaciamiento de hospitales públicos a España. Bueno, aclaro, es peor la cosa ya que el gran especialista destrozó el Centro Gallego en los tiempos de la crisis del 2002-2003. Fue el que dilapidó las grandes ayudas que envió la Xunta de Galicia para una situación de emergencia. ¿Es Burgueño de Mora de Toledo el indicado para resolver el actual problema? Los abuelos, conocedores también de su negativa gestión en Madrid, creemos que es la peor persona posible para darle vela en este entierro. Entendemos que precisamente por ser el peor, es por lo que fue contratado (al estar jubilado es evidente que cobrará en negro) por Moyano.

Se desconoce si es una empresa local o una española o una sociedad mixta la que según el interventor Moyano se haría cargo de los servicios médicos mediante una concesión. El interventor se caracteriza por no informar o contar a medias. Es el encargado del trabajo sucio. Tiene que mentir porque la cumple órdenes. Es escandaloso que haya metido a varios de ñoquis y a unos cuantos matones baratos que se mueven en la zona de atención social. No podés protestar ni quejarte: hacés cola con la boca callada. Está todo bien como en el resto del país. El objetivo del indecente macrismo es liquidar el hospital de los emigrantes gallegos para que en nueva vida sea una clínica privada manejada por una empresa coimera de sinvergüenzas. Hay que lamentar que desde dentro recibió el apoyo de unos pocos traidores que esperan ser bien retribuidos. Se comenta que una tal Miguelita anda desesperada por aparecer como coordinadora, directora o lo que sea en el Hospital Afanado a los socios del Centro Gallego.

Me despido. Tengo que acercarme al Cine Celestial para no perderme la trasmisión en directo de la representación de “La piel de Elisa” en el Espacio Callejón del barrio de Almagro. La dramaturga canadiense Carole Fréchette nos mete en la piel de una muchacha (Dana Basso) que sufre una enfermedad que la paraliza. Un muchacho (Lisandro Penelas) le receta un tratamiento especial que le ayuda a superar su mal. Si tenés unos minutos te recomiendo leas la nota titulada Nos queda la palabra publicada en “Galicia Digital” y en “Xornal de Betanzos” por el corresponsal porteño Xoaquín Montes. Recibí el cariño del viejo emigrante de la inolvidable parroquia fonsagradina de San Pedro de Neiro.

PASCASIO FERNÁNDEZ GÓMEZ

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