Las cartas del abuelo Pascasio. ¡Andá que te cure Lemus!

Manuel Suárez

Manuel Suárez Suárez

Muy querida nieta Cristina:

Te tengo que comentar que hasta acá arriba es difícil de conciliar el sueño. A pesar de la ausencia de ruidos me despierto antes de tiempo por culpa de las pesadillas que me sobresaltan. En mi último sueño,  caminaba por medio de los castaños de un monte de mi querida aldea fonsagradina. Seguía el rastro de la Serpe Voadora que según decían las leyendas iba siempre a beber al más fresco manantial de San Pedro de Neiro. Estoy llegando a la fuente pero de repente se mete un tal Cassinotti –-a quien no conozco de nada— que está hablando con el presidente Macri. Me acuerdo perfectamente lo que dijo: Tranquilo, presidente, está todo bajo control. Yo presido el Consejo de Administración de la Fundación PAMI que se va a dedicar a la prestación de servicios a nuestras cuentas particulares en el exterior. En el presupuesto de gastos metí más de diez millones para la limpieza y más de diez también para la vigilancia. Acá tenemos la papita rica. No puse un mango para medicamentos. Nosotros no mantenemos a vagos ni a enfermos. Estoy encantando con el laburo que me encargaste y te agradezco la confianza. Entre tanos nos entendemos. Al despertar me fui corriendo a consultar en El Disenso [Periodismo de investigación por amor a la patria] para poder documentarme sobre la nueva estafa macrista.

El plan macrista para agarrar la caja del Programa de Atención Médica Integral está bien pensado. Cumple con la destructiva acción que está llevando adelante, con éxito, el presidente Macri. Se inventan una fundación para escapar a la fiscalización de los recursos públicos que impone la ley 19.032. Se arman una especie de ONG trucha con los mismos objetivos que el organismo autónomo PAMI. Una joda más para robarse los aportes de jubilados y pensionistas. El genio de Cassinotti, actual director ejecutivo del PAMI, se auto designa para presidir la fundación. Bueno, bueno, bueno. Son innumerables las ilegalidades cometidas por el actual gobierno pero con una cortinita delante de los envidiosos súbditos macristas los entretienen con los mapuches que no quieren agarrar la pala. El lúcido Mempo Giardinelli se pregunta: ¿Qué decisión puede tomar la ciudadanía cuando se le miente todo el tiempo, a la par que se silencia la información y opinión disidente? A los abuelos nos duele que en el Centro Gallego de Buenos Aires siga habiendo socios afectados de ceguera interesada, es decir, aquellos que no ven lo que no quieren ver. Son los que exculpan al presidente Macri de toda responsabilidad. Son los mismos que antes escribían contra Cristina para hacerle llegar una amplia gama de expresiones desagradables.

En el supuesto de que don Mauricio no tenga nada que ver en los problemas económicos del Centro Gallego, habrá que preguntarse la razón de que le perdone 8.000 millones de pesos a la obra social OSDE (Organización de Servicios Directos Empresarios] que lleva desde 1989 omitiendo el pago del aporte al Fondo Social de Redistribución. ¿Por qué no se hace lo mismo con el Centro Gallego? Sin tener datos concretos, es evidente, que la deuda del Centro Gallego es una insignificancia en comparación con la de OSDE. Además, el Centro Gallego tiene una limpia trayectoria de más de cien años al servicio de la colectividad emigrada y descendientes. Hay denuncia contra OSDE en el fuero penal (Juzgado Federal Nº 8). En el escrito presentado se manifiesta que “quizás se trate de la corrupción sistémica histórica de mayor envergadura que se tenga noticias”. Estamos viendo una foto de Macri con el ministro Lemus en el acto protocolario de firma del perdón a 36 años de evasión que nos lleva a pensar que don Jorge está perdiendo memoria. No tiene otra explicación que no le haya propuesto al presidente una condonación total de la deuda pública del Centro Gallego. Desde aquí se lo recordamos. Aún puede limpiar su imagen para no quedar como el ministro gayego más inútil de la historia argentina o aquel que hizo popular el dicho: ¡Andá que te cure Lemus!

Me despido. Voy a relajarme un poco en la Caseta Polbeira Fonsagradina en las fiestas de San Froilán.  Me podré alejar del desprecio de Macri a los gallegos, saboreando el mejor pulpo del mundo y aplaudiendo las actuaciones musicales de Rosa Cedrón, Ses y Capercaillie. Quizás algún año puedas acercarte a Lugo. Entiendo que ahora lo ves bastante improbable pero la vida da muchas vueltas. Recibí el abrazo cariñoso de un abuelo que no olvida aquellas puertas abiertas en la orilla rioplatense.

Pascasio Fernández Gómez

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